Gran formato y gran impacto

Enfocándonos en conseguir ese impacto real, unas de las apuestas del sector cerámico ha sido por el diseño y fabricación de formatos para revestimientos y pavimentos cada vez más grandes, conocidos como gran formato.

Se habla muchísimo de avanzar hacia una economía de bajas emisiones o incluso de cero emisiones netas o “descarbonizada”. Un reciente artículo del diario El País titulado “Hacia una economía descarbonizada ” apuntaba “La revolución verde está en marcha. La descarbonización de la economía avanza en todos los sectores: desde la vivienda, pasando por la logística y hasta la movilidad. Nadie se libra de un cambio de modelo.” Mientras estos titulares y valientes afirmaciones de “revolución verde” y de que la “descarbonización de la economía avanza en todos los sectores” consiguen una atención mediática y aumentan porcentajes de clics en redes sociales, considero mucho más útil un enfoque ambicioso y a la vez realista en conseguir un impacto real en lugar de aseveraciones huecas ausentes de credibilidad.

Evidenciando su tesis “El cambio climático es generalizado, rápido y se está intensificando ” el IPCC publica su más reciente entrega este pasado mes de Agosto con el Informe “Cambio Climático 2021: Bases físicas” realizado por su Grupo de Trabajo I, el cual formará parte del Sexto Informe de Evaluación (IE6) que se completará en 2022. Gracias a los avances en climatología y de conocimientos científicos, la Copresidenta del Grupo de Trabajo I, Valérie Masson-Delmotte ha realizado contundentes afirmaciones como “el papel de la influencia humana en el sistema climático es indiscutible” y a la vez transmite dosis de responsabilidad a todos los que compartimos éste planeta azul, aseverando “Ahora tenemos una visión mucho más clara del clima pasado, presente y futuro, lo que es fundamental para entender hacia dónde nos dirigimos, qué se puede hacer y cómo podemos prepararnos.”

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, también conocida por sus siglas en Inglés COP26 comenzará en apenas unas semanas en la ciudad Británica de Glasgow después de esperar un año por culpa de la pandemia. El listón para Glasgow es muy alto dado del fracaso del COP25 en Madrid al no cerrar flecos que aún colgaban después del histórico acuerdo global en París (COP21) en el 2015. 

Al parecer existe consenso en la necesidad de limitar las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) pero no tanto en cómo hacerlo.

Es un debate extenso y complejo, y no me enfocaré en él sino más bien intentaré hacer una conexión entre nuestro motor económico cerámico y como pudiéramos, y podemos, mitigar esta inminente emergencia climática.

Enfocándonos en conseguir ese impacto real, unas de las apuestas del sector cerámico ha sido por el diseño y fabricación de formatos para revestimientos y pavimentos cada vez más grandes, conocidos como gran formato.

Estos grandes formatos ya introducidos en muchísimos sectores de la construcción y el diseño, en la actualidad alcanzan dimensiones, incluso superiores a 120 x 120 cm, gozan de diversas aplicaciones tanto interiores como en exteriores. El gran formato es, decididamente, más sostenible por diversos factores que enumeraré evitando un leguaje demasiado técnico. Cuando hablamos de estas grandes dimensiones, los retos de fabricación, manipulación, e instalación en obra aumentan exponencialmente tanto desde el punto de vista mecánico como químicos. Es por esto que en la fase de fabricación, la resistencia mecánica tanto en verde (en prensa y antes del secadero) como en seco (después del secadero) deberá ser muy superior a la de formatos más convencionales con lo que se requiere un aumento en la plasticidad o flexibilidad lo cual permitirá conseguir una reducción de roturas y por consiguiente aumento de la productividad y disminución de consumo energético y de residuos. Para conseguir esa mayor plasticidad necesaria para fabricar grandes formatos habrá que utilizar aditivos que aumentan la flexibilidad de estas grandes piezas, lo cual permitirá una reducción de las arcillas plásticas importadas con su correspondiente huella de carbono imputadas al producto final y que según el Estándar Corporativo de Contabilidad y Reporte, Protocolo de Gases Efecto Invernadero (GEI) , “las emisiones significativas de GEI en las cadenas de valor de una empresa pueden resultar en incrementos de costos o reducciones de ventas”. Además de conseguir un posible ahorro energético en la parte inicial del proceso, al aumentar la flexibilidad de estas piezas se conseguirán mayores resistencias mecánicas, permitiendo a los fabricantes desarrollar espesores más finos y por consiguiente reducir costes de manipulación y transporte en la parte final de la cadena de valor. Desde el punto de vista aplicativo y vida útil del producto terminado, estos grandes formatos cerámicos ofrecen beneficios muy conocidos y documentados tanto en aplicaciones exteriores como interiores. Ahorros energéticos y de aislamientos acústicos, de durabilidad y disminución de costes de mantenimientos son algunos de esos beneficios.

La tendencia es clara y los beneficios abundan tanto en la fase fabril como aplicativas. Es importante que los fabricantes dediquen recursos y adquieran conocimientos en cuantificar estos atributos del gran formato cerámico a través de cálculos de la huella de carbono y de análisis de ciclo de vida de los productos de acuerdo con algún protocolo internacional como el Protocolo BEI o la ISO’s 14067 o 14040 .

Al realizar inventarios de emisiones u otras categorías de impacto medioambiental, sociales, y de buena gobernanza siguiendo protocolos internacionales, los fabricantes podrán demostrar a sus clientes y consumidores finales las características sostenibles de sus productos.

En breve, estos atributos medioambientales dejarán de ser una ventaja competitiva para convertirse en datos característicos tan fundamentales como el precio o niveles de servicio.

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